Ya hechas las presentaciones, toca elegir el vínculo de unión con el que pretendemos llegar a estar en contacto directo con ese pez que ya nos tiene sobresaltados.
Siempre hay que lanzar el señuelo que más confianza te dé, no hay más, aun así, deberíamos de ser capaces de alternar un señuelo u otro dependiendo de todas las variantes que hemos observado anteriormente, sin perder ni un ápice de confianza por ello. Habrá un pez que nos pedirá a gritos que le lancemos una presentación sutil y discreta, en cambio, otro nos suplicará lanzarle un señuelo para buscar una picada por reacción.
El que consigue tener la capacidad de usar un abanico amplio de señuelos, dependiendo del pez al que se enfrenta, manteniendo la confianza en cada uno de ellos, tendrá en su cabeza lo más importante, después ya sólo queda ejecutarlo, algo que todos los que invertimos muchas horas en esta afición deberíamos de poder hacerlo de una manera óptima en la mayoría de los casos.

Más recursos, más opciones en nuestro poder para salir victoriosos.
Ese primer intento será en muchos casos determinante y si fallamos con el señuelo que vamos a presentar estaremos empezando mal, aunque es cierto que otros factores como el modo de ofrecer la presentación no son menos importantes, pero eso ya sería el siguiente paso y en este artículo no lo trataremos.
Si el pez no nos ha visto partimos con ventaja, con mucha diría yo. Podemos pensar sin prisa, incluso estudiar el comportamiento del pez durante un periodo más o menos largo y entonces nos podremos decantar por una alternativa u otra. Si el pez nos ha visto el lance siempre se complica, aunque ello no quiere decir que automáticamente se convierta en un pez perdido.

A veces no es nada fácil llevar al pez a tu mano a pesar de estar tan cerca de ti…
En el primer caso, podremos decantarnos con motivos por una presentación determinada, en una zona concreta, incluso en un instante determinado, factores estos que pueden ser decisivos en el desenlace final. Cuando un pez nos ha delatado pero se mantiene en la zona siempre hay opciones de engañarle, aunque es cierto que no suele ser una tarea del todo sencilla. Las primeras presentaciones que le mostremos nos ayudarán a recopilar más datos sobre ese pez… ¿sale despavorido sin apenas haber llegado el señuelo al agua?¿Muestra curiosidad? ¿Se muestra completamente pasivo? ¿le interesa más una presentación estática o rápida? ¿En el fondo o descendiendo desde arriba? ¿Dentro de su radio de acción hay una zona en la que por motivos varios se pone más nervioso?