Jornada diferente y por momentos ciertamente desesperante. Nunca me había llevado a unos de mis perros a pescar conmigo pero en esta ocasió decidí probar a pesar de que intuía que algo así podría pasar… Costo varias horas hasta que Cala, creo que ya agotada y aburrida, empezó a respetarme un poco y a permitirme pescar con cierta comodidad y gracias a eso logré terminar la jornada con muy buenas sensaciones varios peces en mi haber y entre ellos dos peces preciosos y muy grandes. En esta ocasión el señuelo que marcó la diferencia fué un chatter color chartreuse con una criatura de vinilo de trailer.