Pesca de Lucios en Calma

Pesca de Lucios en Calma

Después de posponer esta salida por diferentes motivos, por fin encontramos una fecha para organizarla. Dani – que ya había pescado en nuestro barco hacía unos meses – acompañado de su amigo Javi, venían con muchas ganas y con la intención de hacerse con algunos de sus primeros lucios de la temporada.

Por los entrenos anteriores sabíamos que los peces no estaban fáciles pero la actividad estaba aumentando ligeramente respecto a los días anteriores. Además, tenía un patrón con el que pensaba que si hacíamos las cosas bien, podíamos pasar un día entretenido y con un poco de suerte, tener alguna oportunidad de conectar con algún pez de calidad.

El día se presentaba con unas condiciones perfectas para disfrutar del día al aire libre pero no tanto para que tuviéramos facilidades para engañar a los peces. Aun así, íbamos a poner toda la carne en el asador.

En la primera zona que pescamos y al poco de empezar, Dani pierde el primer pez del día al poco de clavarlo, un pez que desgraciadamente, tenía muy buena pinta. Poco después, Javi movió varios lucios, dos de los cuales mordieron el engaño pero apenas le dieron opciones. Uno de estos peces lo pudimos ver con total detalle ya muy cerca del barco y nos dejó mudos por el tamaño que tenía.

Tocaba cambiar a otra zona dónde había localizado bastantes peces durante las semanas previas. Al poco de empezar un tramo, Javi vuelve a tener una picada sutil y un poco más tarde es Dani el que tiene otra parecida de un pez que no parecía muy grande. El tiempo avanzaba y empezábamos a estar un poco inquietos y fastidiados por no haber logrado materializar, al menos alguna de las picadas anteriores.

El primero dicen que siempre es el más difícil; por fín lo teníamos.

Por fin, Javi daba la voz de alerta, “¡Tengo uno!” y su caña empezaba a combarse progresivamente. Tras una lucha corta pero intensa, esta vez sí, teníamos el primer pez en el barco. Un pez bonito pero desde luego menor que alguno de los que habíamos tenido cerca. Aun así, nos supo a gloria y nos daba mucha fuerza para encarar la tarde.

Para celebrar este primer lucio, hicimos la parada de rigor para comer. No sé exactamente de dónde salió una cazuela familiar repleta de pasta. Era evidente que había sido creación de unas manos culinarias cualificadas. Dani y Javi empuñaron las armas. Unos minutos después, la cazuela volvió a desaparecer pero ya sin carga. Ahora ya sí, podían venir los lucios.

Después de hacer unos ajustes en el equipo para intentar mejorar la efectividad y comentar algunos detalles al respecto, pusimos rumbo al siguiente enclave. Primera picada en la caña de Dani y primer lucio para él. Un pez pequeño pero que nos sirvió para enchufarnos y seguir confiando en lo que estábamos haciendo.

Algunos ajustes en los equipos fueron cruciales para que la eficacia aumentara.

A pesar de que las condiciones no jugaban a nuestro favor y los lucios se mostraban bastante esquivos, a base de insistir y pescar metódicamente zonas que sabíamos que albergaban peces, Dani y Javi lograban subir otros tres peces al barco que servían para compensar alguna de las cobras que estaban sufriendo en sus carnes.

Entre conversaciones varias, risas, el buen rollo que se creó encima del barco y el juego que de manera intercalada iban dándonos los peces, sin apenas darnos cuenta la jornada tocaba a su fin.

Un día ideal para disfrutar del campo y  naturaleza. Los peces no lo pusieron fácil pero al final, a lo largo del día, nos dieron oportunidades. Siempre nos quedará la espinita de haber tenido muy cerca algún pez más, sobre todo peces de calidad que habrían sido la guinda de la jornada y con los que nos faltó esa pizca de suerte que siempre cuenta, pero en líneas generales, disfrutamos de un día muy entretenido, en un marco idílico y un ambiente insuperable.

Dani, Javi, siempre agradecido por poder compartirlo con gente como vosotros.

– Algunas fotos del día –

2019-06-19T11:34:50+00:00 20/06/2019|Crónicas, Lucio|