Pesca entre Amigos

Pesca entre Amigos

Había pasado poco más de un mes desde la primera visita de Jose Ramón y Alfonso y ya estábamos metidos de lleno en la segunda expedición. Aunque la reserva estaba cerrada desde hacía ya varias semanas, la elección del escenario la dejamos para los últimos días, ya que por aquel entonces los peces estaban cambiando, tanto de posturas como de comportamiento, en intervalos muy cortos de tiempo.

Una vez cerrado el destino, había que intentar sacarle el máximo partido, aunque éramos conscientes de que los peces no estaban fáciles y que posiblemente la meteorología no nos iba a ponerlo fácil.

El primer día aunque lluvioso y con viento picando del norte, nos dio opciones para poder probar con diferentes estrategias, técnicas y presentaciones. Las dos primeras horas nos sirvieron para ir aparcando algunas de ellas y centrarnos en las que a priori, deberían de ser las más productivas.

En uno de los puntos que tenía marcados como claves, en apenas quince minutos tenemos dos lances muy emocionantes pero con un final no tan deseable. Alfonso lograba meter en la sacadera un buen lucio – no sin antes librar una intensa pelea – pero en el proceso de manipulación y preparación para la foto, se me escurrió de las manos, se salió del barco y se perdió en las profundidades. Poco después, sin movernos de la zona, Jose Ramón clavaba un bass realmente grande. Después de un largo toma y daca, cuando ya estábamos a punto de verlo, el pez le rompió la línea en un último arreón espeluznante hacia el fondo, dejándonos ciertamente desencajados.

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Este fué uno de los black bass más bonitos de la jornada.

El viento y el agua iba y venía con más o menos fuerza pero sin dificultar en exceso la acción de pesca. Jose Ramón iba pescando más lento y fino. Alfonso se centraba en una pesca más rápida y buscando a los peces un poco más profundos. Los basses iban saliendo salteados con diferentes señuelos aunque los grandes se hacían de rogar. Tocaba hacer un descanso y reponer fuerzas antes de seguir y cambiar a otros puntos calientes.

Aunque había que trabajárselas, teníamos algunas fórmulas sólidas que sabíamos que nos irían deparando picadas regularmente. A media tarde, Jose Ramón empezó a calentar la muñeca y se hizo con varios peces – varios de ellos bonitos -, perdió otro que parecía muy bueno en una cobertura y tuvo alguna picada más que no le dieron muchas opciones y no pudo materializar.

Sin apenas darnos cuenta ya estábamos cerrando el día y tocaba rematarlo en una zona en la que tenía puestas muchas esperanzas de poder levantar algún bass de calidad. Al poco de llegar, Alfonso se hizo con otro lucio que aunque bastante más pequeño que el primero, esta vez sí, pudimos inmortalizar. Unos minutos más tarde Jose Ramón clavaba de la mejor de las maneras una vez más, siguiendo la buena tónica general del día. Pronto nos dimos cuenta que era un pez de los que estábamos buscando. Tras una intensa pelea y varios saltos de esos que te dejan sin aliento, Jose Ramón logró un pez precioso y muy merecido.

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El lucio más grande de la expedición se hizo de rogar pero al final salió.

Al día siguiente las previsiones se cumplieron y tuvimos que lidiar con unas condiciones ciertamente exigentes. Mucho aire del norte, rachas muy bestias y para colmo, intervalos en los que llovía con más o menos intensidad que era lo único de lo que parecía que hoy nos íbamos a librar. Todo hacía pensar que iba a ser un día difícil pero había que intentarlo.

A mitad de la mañana Alfonso nos ponía en alerta; había clavado algo y parecía que podía ser un pez de calidad. La batalla duró varios minutos hasta que por fin, un lucio de esos que no salen todos los días, se dio por vencido y logramos subirlo al barco. Un pez muy bonito que en un día como el que estábamos soportando sabía a gloria. Poco después, Alfonso tuvo otro pez clavado que finalmente perdió durante la pelea. A partir de ese momento las condiciones lejos de mejorar, empeoraban por momentos. El cansancio acumulado, unas condiciones adversas y la apatía de los peces, hicieron que el ánimo en los navarros decayera y aunque seguían pescando, en muchos casos no lo hacían creyendo realmente en lo que estaban haciendo, algo por otro lado, perfectamente entendible.

Me hubiese gustado que hubieran pescado las horas que aún teníamos por delante porque aunque el día no era de los “fáciles”, cuando estás en el agua siempre hay opciones de llevarte una mayor recompensa, pero al final, cada uno elige en base a sus condicionantes y, me imagino que en algunos casos, no merece la pena forzar.

A pesar de todos los factores que tuvimos en contra, la sensación global a nivel personal fue muy positiva. Los peces no estuvieron fáciles pero los protagonistas de esta crónica lograron hacerse con varias capturas – algunas de calidad – y sobre todo, fue muy gratificante ver la evolución a nivel técnico, de recursos e interpretación que demostraron en comparación con la visita anterior. De otro modo, probablemente, no podrían haberse llevado alguna de estas fotos que les permitirán revivir dos días de pesca marcados por la entrada del primer frente del otoño. JR Alfonso, gracias una vez más por confiar en BOFishing.

– Algunas fotos más del día –

2018-12-07T19:24:40+00:00 07/12/2018|Black Bass, Crónicas, Lucio|